La movilidad en la última milla

La movilidad en las ciudades está experimentando un conjunto de cambios muy diversos y veloces. La creación de zonas peatonales o de bajas emisiones en los centros urbanos de ciudades grandes, medianas e incluso pequeñas en todo el contexto europeo, especialmente en las ciudades con centros históricos, precisa de nuevos modelos e instrumentos de movilidad.

La movilidad total con un único medio de transporte es, cada vez, más complicada; y se hace necesaria la combinación de diferentes medios según el horario o el motivo por el que se accede y precisa esa movilidad. En la última milla es donde están las soluciones más interesantes.

 

Movilidad en el ámbito particular

El modelo que parece que está experimentando mayor éxito entre particulares es la combinación coche-patinete. De hecho, algunas compañías yo ofertan patinetes como extra o como obsequio con la compra.

De esta forma, el conductor se traslada desde su vivienda (más periférica) hasta un espacio de aparcamiento, para, desde allí, moverse hasta el centro de la ciudad en un patinete. El patinete es un vehículo que se puede transportar fácilmente en el maletero del vehículo y con el que se puede acceder al centro de la ciudad.

Por supuesto, también hay otras combinaciones clásicas como la del coche-autobús/metro, ferrocarril-bicicleta, coche-bicicleta o coche-moto eléctrica. Pero el binomio coche-patinete tiene la ventaja de que la disponibilidad depende del propio usuario, es inmediato, y se combina perfectamente; porque el tamaño del patinete se puede transportar en el propio coche, mientras que la bici, por ejemplo, es más compleja de transportar.

Parece que se está imponiendo este modelo coche-patinete, aunque esa última milla es tan versátil y dinámica que son posibles muchos otros modelos de movilidad combinados a la vez.

 

Movilidad en el ámbito empresarial

En un contexto profesional, el panorama es diferente, pero el concepto es el mismo: buscar una solución de movilidad más ágil, flexible y eficiente.

En este sentido, vemos cómo muchas compañías de transporte aparcan sus grandes camiones a las afueras de las ciudades y son las furgonetas pequeñas las que llegan y se mueven por el centro.

De esta forma, se descongestionan los centros de las ciudades y se promueve una movilidad más sostenible.

En esta misma línea de la sostenibilidad, observamos una tendencia a nivel empresarial que, aunque se ha frenado con la pandemia, venía pisando muy fuerte y, seguramente, remonte con fuerza. Hablamos de carsharing corporativo.

Esta modalidad consiste en ofrecer un pool de vehículos eléctricos (coches, motos e incluso bicicletas) para movimientos urbanos a nivel empresarial. Así, se promueve una movilidad sostenible y, de paso, también se refuerza la imagen de marca (con la rotulación de estos vehículos o la utilización de energías alternativas).

 

La movilidad en la última milla

No cabe duda de que las restricciones de acceso a los centros de las ciudades están generando un nuevo paradigma de la movilidad urbana en el que la combinación de diversas soluciones de movilidad se sitúa, en muchos casos, como la principal opción para un gran número de individuos.

Tenemos que estar muy atentos y entender que la tendencia la marcan dos palabras que hemos mencionado en el párrafo anterior: soluciones y movilidad.

 

 

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