Entre sobrevivir y morir de éxito

Los últimos años antes de la pandemia fueron un transitar por arenas movedizas e incertidumbre. La demonización del diésel y el impulso de políticas enfocadas a la electrificación coincidían con nuevas tendencias en movilidad (coche compartido), la digitalización de los procesos de venta, el papel de los concesionarios en esa transición digital, un parque muy envejecido y un mercado de VO en línea con ese parque…

Ahora, esas incertidumbres han cambiado por otras más urgentes, pero no han desaparecido. ¿Qué ha sido de ellas?

 

La digitalización post-covid

En este sentido lo primero que hay que hacer es valorar el esfuerzo que han dedicado tanto las marcas como los concesionarios y, sobre todo, las personas que los integran, en el proceso de digitalización en el que llevábamos años trabajando, pero a diferentes velocidades.

Por supuesto que los más avanzados han sabido cómo sacar el máximo partido a un contexto en el que la venta digital se ha posicionado como la opción mayoritaria y, en muchos casos, la única. Después de haber formado a más de 500 profesionales del sector (tras el inicio de la pandemia) en contenidos de venta digital, podemos afirmar que la intención generalizada, como mínimo, es mejorar las capacidades personales para sacar el máximo partido a las herramientas digitales de las que disponemos. También hemos constatado la brecha digital entre unos concesionarios y otros.

Respecto a la digitalización, por tanto, nos hemos visto abocados a subir varias velocidades y avanzar mucho más lejos y más rápido de los que estaba planificado. Buena noticia para todos.

 

La electrificación del sector

El camino de la electrificación es imparable y todos los avances de propulsión continúan avanzando en esa dirección. Aquellas compañías un poco más rezagadas han aprovechado para ponerse al día con una oferta de combustibles alternativos cada vez más amplia.

Esta evolución ha evidenciado un problema que se ha puesto sobre la mesa en alguna ocasión pero que, ahora, se agrava: la escasez de semiconductores.

Los semiconductores, esencialmente, son chips que conducen la electricidad y se utilizan en todos los sectores. Durante la pandemia, la demanda se ha disparado en la industria tecnológica con el aumento de ventas de ordenadores, videoconsolas, etc. Este hecho, unido al modelo productivo de la automoción conocido como “just in time” (falta de aprovisionamiento para reducir costes) y una competitividad de precios que otros sectores afrontan mejor, se ve reflejado en una merma en la capacidad productiva y una dilatación de los tiempos de fabricación de automóviles.

 

El mercado de VO

La consecuencia positiva de esa escasez de semiconductores tiene una contrapartida positiva: ante el descenso de producción cobra mayor relevancia y valor el stock de vehículos, tanto km 0, como seminuevos y VO.

De esta forma, se prevé que tanto el mercado de segunda mano como la postventa se revitalicen mientras la producción de semiconductores encuentre cómo hacer frente a la demanda.

Además, esta buena noticia para el mercado de ocasión coincide con una previsión alcista en la oferta de vehículos jóvenes: todos aquellos vehículos provenientes de renting, y las modalidades de pago por uso en general, engrosarán una lista de opciones que aportarán cantidad y calidad a un mercado de ocasión que, no olvidemos, es una de las áreas de negocio más rentables dentro del sector.

 

Nuevas tendencias en movilidad

Las alternativas de movilidad basadas en el pago por uso son una realidad y han llegado para quedarse.

Parece que el carsharing y las modalidades de conducción compartida han perdido fuelle por dos motivos principales: no han terminado de encontrar un modelo de negocio rentable y sostenible en el tiempo, y, por supuesto, el impacto de una pandemia global que nos ha hecho a todos mucho más celosos de lo que tocamos y con quién compartimos el espacio.

Está por ver cómo repuntará el coche compartido, pero lo que sí es evidente es el paso firme con el que avanza el renting, tanto en el mercado de particulares como en el de autónomos y empresas.

El renting se posiciona como una opción a corto, medio o largo plazo atacando directamente al principal problema en los últimos meses: la incertidumbre. El hecho de pagar una cuota fija y despreocuparte de otros gastos derivados ha llevado a muchos consumidores a decantarse por este tipo de servicio. Además, después de todo lo que hemos vivido estrenar coche es un “lujo” que a todos nos apetece y lo más económico hoy en día es el renting: sin entrada, ni seguro, ni mantenimiento. Y en 3 o 4 años ya veremos en qué situación estamos…

Otras tendencias que venían pisando fuerte, como el coche autónomo, parece que se han estancado a nivel informativo, aunque a buen seguro habrán continuado avanzando en la buena dirección en la que venían haciéndolo. Queda por ver qué recorrido tiene esta conducción en el futuro a corto y medio plazo.

 

Conclusión: ¿cuál es el futuro del sector automoción?

Es seguro que nos esperan unos próximos meses muy apasionantes. Los pronósticos son alentadores y las ganas de los consumidores por moverse y “recuperar el tiempo perdido“ son de las más elevadas de las últimas décadas.

Nos movemos en una delgada línea entre la supervivencia de nuestros negocios y un aumento considerable en la demanda que pueda obligarnos a reforzar y reorganizar una estructura que se ha visto bastante golpeada durante los peores meses de la pandemia.

¿En qué dirección hemos de movernos? Habrá que permanecer atentos al viento, saber leer a los clientes y volver a demostrar nuestra capacidad de adaptación.

 

 

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