El coronavirus nos va a cambiar. De acuerdo, pero ¿cómo y cuánto?

Hay un consenso social generalizado sobre que esta pandemia nos va a cambiar. Y, después de las 8 semanas de confinamiento que, como mínimo, vamos a vivir, es arriesgado aventurarse a predecir lo contrario. La gran pregunta ahora mismo es: ¿cómo y cuánto vamos a cambiar?

 

Responder el cómo es, quizás, la pregunta menos complicada. Las normas de distanciamiento social, el confinamiento, la generalización de uso de guantes y mascarillas, etc. sientan las bases de una sociedad más individualista, más celosa de su espacio vital, huidiza, sobre todo en los próximos meses, de grandes concentraciones de personas y de ese calor humano que tanto nos ha caracterizado en el pasado.

En este sentido, es donde encuentra su lugar el gran incremento de las soluciones digitales con las que hemos estado lidiando durante esta cuarentena: plataformas de ocio audiovisual, restaurante con envío a domicilio, videollamadas profesionales, con amigos y familiares, etc. Sí, muchas de estas soluciones tecnológicas ya las conocías y utilizabas antes de la cuarentena, pero ahora la oferta se ha ampliado notablemente y su uso se ha incrementado de forma exponencial.

Digamos que el Covid-19 ha acelerado drásticamente un proceso de transformación digital en el que llevábamos años inmersos. Podríamos decir que vamos a avanzar más en digitalización durante los próximos seis meses que en los últimos dos años.

No obstante, no todo se puede digitalizar en un plazo de tiempo tan breve. Aunque nuestros hábitos de consumo tiendan a buscar y encontrar soluciones a nuestras necesidades en el ámbito online, hay unas grandes barreras (logísticas, socioeconómicas, de rentabilidad, etc.) que van a impedir un trasvase rápido y masivo de tiendas físicas a tiendas digitales.

El reto es adaptar los negocios y las estrategias a un nuevo entorno de consumo donde vamos a enfrentar reticencias y miedos al contacto físico. ¿Qué podemos encontrarnos? Señales en el suelo para salvaguardar las distancias entre personas, desinfectante antes y después de entrar en la exposición, etc. Hay quien dice que la experiencia de compra ya no va a tener importancia, pero se equivoca: la experiencia va a tener mucha más importancia que antes, pero va a ser diferente; el cliente ya no busca en su compra física lo que reclamaba antes (que tampoco significa que eso no lo siga deseando), sino que ahora prima una experiencia diferente, enfocada en la seguridad de los clientes en cuanto a salubridad y evitar contagios, con contactos rápidos pero buscando la confianza y comodidad del cliente

 

El cuánto vamos a cambiar es la gran duda a la que nos enfrentamos actualmente. Los seres humanos tenemos, de serie, resistencia a los cambios; pero, por otro lado, también contamos con una gran capacidad para adaptarnos a situaciones adversas, y una sorprendente facilidad para olvidar experiencias desagradables… ¿Por qué cuando volvamos a la normalidad vamos a ser diferentes si seguimos pensando que tampoco estábamos tan mal?

Hay acciones de distanciamiento social que quizás han llegado para quedarse, igual que ocurrió con las medidas de seguridad que se asentaron en todos los aeropuertos del mundo tras el 11-S. También hay avances en transformación digital que de ahora en adelante se convertirán en parte de nuestro día a día.

Pero si algo destaca respecto a cuánto vamos a cambiar es una cosa: la incertidumbre. No te fíes de aquellos que resuelven el futuro sin siquiera entender el presente. Estamos en una situación nueva para todos, que nadie se esperaba, con un confinamiento que superará los dos meses de duración, y unas consecuencias sociales, económicas y personales difíciles de prever.

 

Hay algo seguro: saldremos adelante, más reforzados y con un aprendizaje. Sí, no te quepa duda de que vamos a aprender de esta situación, aunque según cada persona será diferente y tendrá un impacto variable en nuestros comportamientos. Para todos aquellos que no han hecho la mili, ya tienen algo que decir a sus nietos: “a ti lo que te hace falta es una cuarentena”.

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